Despido improcedente
Un despido puede ser declarado improcedente cuando la empresa no acredita la causa alegada o cuando no cumple los requisitos formales exigibles. En estos casos, puede corresponder una indemnización superior, la readmisión o la corrección de cantidades pendientes (finiquito, salarios, vacaciones). Como los plazos son breves (habitualmente 20 días hábiles), conviene revisar la carta y la documentación cuanto antes.
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Nota: en despidos, el plazo general de impugnación suele ser de 20 días hábiles desde la fecha de efectos. Si hay dudas, conviene revisar la notificación cuanto antes.
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Qué documentación conviene revisar
Para valorar con rigor si un despido puede ser declarado improcedente, resulta imprescindible el análisis de la documentación laboral relevante. Entre los documentos de mayor trascendencia se encuentran habitualmente:
El examen conjunto de esta documentación permite identificar defectos formales, inconsistencias en la causa alegada y la posible existencia de cantidades adicionales reclamables.
Cómo reclamar un despido improcedente
Ante la posibilidad de impugnar el despido, el trabajador debe actuar con diligencia dentro de los plazos legalmente establecidos. El procedimiento habitual comprende las siguientes fases.
Revisión inicial del despido
La primera actuación consiste en el análisis técnico de la carta de despido y de la situación laboral del trabajador, con el objeto de determinar si concurren motivos suficientes para sostener la impugnación.
Papeleta de conciliación
Con carácter previo a la interposición de la demanda, es preceptiva la presentación de la papeleta de conciliación ante el servicio administrativo competente, fase en la que se intenta alcanzar un acuerdo con la empresa.
Demanda judicial
De no producirse avenencia en conciliación, se interpone la demanda ante el Juzgado de lo Social competente, correspondiendo al órgano judicial determinar la calificación del despido como procedente, improcedente o nulo.
Plazo para impugnar un despido improcedente
El plazo general de caducidad para la impugnación del despido es de 20 días hábiles contados desde la fecha de efectos de la extinción, excluidos sábados, domingos y festivos.
Se trata de un plazo de caducidad de especial relevancia. Su transcurso sin ejercicio de la acción determina la pérdida del derecho a impugnar judicialmente el despido. Por ello, ante cualquier situación de extinción contractual, resulta imprescindible revisar la documentación con la mayor celeridad posible.
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Un número significativo de despidos improcedentes tiene su origen en deficiencias en la actuación empresarial. Entre los errores más habituales se encuentran:
Aun cuando algunos de estos defectos pudieran parecer de escasa entidad, pueden resultar determinantes para la declaración de improcedencia del despido.
Qué puede reclamarse además de la improcedencia
De forma acumulada a la acción de impugnación del despido, pueden reclamarse otras cantidades derivadas de la relación laboral pendientes de abono, entre las que cabe mencionar:
Por ello, el análisis jurídico no debe circunscribirse a la validez del despido, sino abarcar la totalidad de la situación laboral del trabajador.
Preguntas frecuentes sobre despido improcedente
Sí. El despido disciplinario puede ser declarado improcedente cuando la empresa no acredita los hechos imputados, estos no revisten la gravedad legalmente exigible o no se observan las formalidades procedimentales establecidas.
También. Cuando la empresa no acredita de forma suficiente las causas objetivas alegadas o incumple el procedimiento legalmente previsto, el despido puede ser declarado improcedente.
La firma del finiquito no produce automáticamente efecto liberatorio pleno. En numerosos supuestos es posible impugnar el despido y cuestionar asimismo la corrección del finiquito suscrito.
El despido verbal es susceptible de impugnación y genera serias dificultades para la empresa, dado que la normativa laboral exige que la comunicación extintiva se formalice por escrito.
No necesariamente. Un número relevante de conflictos laborales se resuelve en la fase de conciliación o mediante acuerdo transaccional previo a la celebración del juicio oral. No obstante, resulta conveniente preparar el asunto con rigor técnico desde el inicio del procedimiento.
Defiende tus derechos ante un despido improcedente
El despido improcedente se produce cuando la empresa no puede sostener jurídicamente la decisión extintiva, bien por insuficiencia de la causa alegada, bien por incumplimiento de las exigencias formales legalmente establecidas. No se trata únicamente de la percepción subjetiva del trabajador sobre la injusticia del cese, sino de que la decisión empresarial no supere el control de legalidad.
Por ello, ante cualquier extinción contractual, resulta imprescindible revisar de inmediato la carta de despido, la documentación laboral y las circunstancias concretas del caso. La diferencia entre ejercitar la acción dentro del plazo o dejar transcurrir el mismo puede ser determinante para obtener la indemnización que legalmente corresponde o para defender con garantías los derechos del trabajador.
El plazo para impugnar es de 20 días hábiles. Cuanto antes se analice su situación, mayores serán las posibilidades de articular una defensa jurídicamente sólida y eficaz.
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El despido improcedente se produce cuando la empresa no acredita la causa alegada para extinguir el contrato o cuando no cumple correctamente los requisitos formales exigidos. En LEGA-LINK ayudamos a revisar la carta de despido, valorar la prueba disponible, comprobar plazos y diseñar una estrategia de reclamación para defender los derechos del trabajador.
Despido improcedente: qué significa, indemnización y cómo reclamar
El despido improcedente forma parte del área de derecho laboral y suele estar relacionado con despidos disciplinarios u objetivos mal fundamentados, cartas genéricas, defectos de forma o falta de acreditación suficiente de los hechos. En la práctica, es frecuente que el conflicto esté vinculado a despidos, conflictos laborales y a reclamaciones de cantidades cuando existen impagos de nóminas o finiquitos incorrectamente liquidados.
Antes de aceptar un acuerdo o firmar documentación, conviene comprobar si la carta concreta los hechos, si la empresa ha seguido el procedimiento correcto y si la indemnización ofrecida se ajusta a lo que corresponde. En muchos casos, la actuación dentro de plazo permite negociar con mayor fuerza en conciliación o preparar una demanda si no hay acuerdo. Si el despido se produce en un contexto sensible (baja médica, embarazo, reducción de jornada u otros supuestos protegidos), también puede ser relevante analizar la posible nulidad.
Para interpretar la normativa aplicable, puede ser útil consultar el Estatuto de los Trabajadores y la Ley reguladora de la jurisdicción social, especialmente en materia de plazos de impugnación, conciliación previa y procedimiento judicial.
Si has recibido una carta de despido y necesitas valorar si es improcedente, revisar indemnización o preparar una reclamación, puedes contactar con un abogado laboral para estudiar tu caso y actuar dentro de plazo.




